La vaca lemosina

La carne de raza lemosina, que aúna aroma, untuosidad y jugosidad, responde perfectamente a las expectativas de los gourmets más exigentes: es fina, magra y jugosa. Se distingue también por su entreverado, que le aporta un valor gustativo incomparable. Calificada como «Mejor vaca europea» y «Mejor carne» en el Concurso General Agrícola de París, la vaca lemosina posee también la etiqueta roja « Blason Prestige » que certifica la calidad superior de su carne. Dos marcas certificadas, «Las carnes de Limousin» y «Los ganaderos lemosines» distinguen el trabajo del sector. La vaca lemosina se exporta a más de 80 países de los 5 continentes. El Pôle de Lanaud , creado en 1991, vela por la selección, la evaluación y la mejora de esta raza. El libro genealógico de la raza lemosina certifica la calidad de los animales de raza pura y contribuye, de ese modo, a la conservación de la lemosina tal como la aprecian los gastrónomos, aportando a la vez una transparencia total sobre el origen de la carne.

El ternero criado con leche materna

Además del Pôle de Lanaud, Limousin posee otro centro destacado del sabor: el mercado de Objat de terneros criados con leche materna. El «ternero criado con leche materna», o ternero de leche, tiene la particularidad de que se ha alimentado con leche materna, a la que a veces se añade un poco de azúcar. El grano muy fino y la repartición de la grasa, que debe aparecer en cantidades suficientes en las fibras musculares (el entreverado) de la carne, le aporta un sabor y una «jugosidad» inigualables. Cuanto más clara es la carne, más valor tiene el ternero. Este modo de cría requiere rigor y minuciosidad: en efecto, el crecimiento del ternero debe vigilarse atentamente, a causa del régimen pobre en hierro que lo debilita. Obtener y mantener la alquimia indispensable entre el ternero y su madre requiere también mucha atención por parte del ganadero. Debido a estas limitaciones, este tipo de cría es, lamentablemente, poco común y el«ternero de granja lemosín» es un producto de alta gama.

El cordero Baronet

El cordero Baronet de Limousin es una carne tierna y grasa, en su punto justo, con un sabor incomparable. Este animal, criado según una tradición respetuosa con las buenas prácticas y en las condiciones más naturales, disfruta de todo lo mejor: la leche materna, las plantas forrajeras y un complemento de cereales... El cordero Baronet se cocina muy fácilmente, a la plancha, a la brasa o asado, y se combina con multitud de recetas apetitosas, según la temporada. Déjese tentar por su carne sabrosa, bien dorada por el exterior, ligeramente rosada por dentro. Esta variedad ovina, la primera francesa que recibe el sello oficial de calidad, es producida por casi 1.200 ganaderos. Para garantizar al consumidor una total transparencia sobre el origen y las condiciones de cría del cordero, éste lleva en la oreja un código de barras que facilita un seguimiento total. Desde el año 2000, posee la Indicación geográfica protegida (IGP)Agneau du Limousin.

El cerdo "cul noir"

Este auténtico cerdo lemosín, criado en las praderas y los sotobosques del sur de Haute-Vienne y del noroeste de Corrèze, con una alimentación natural, sana, posee cualidades interesantes: un tocino espeso, blanco, firme y fundente, una carne roja, entreverada y muy sabrosa, un jamón exquisito curado lentamente... Los chicharrones, el lomo, los patés, la morcilla, las salchichas y los salchichones ponen de manifiesto las cualidades combinadas de la carne y el tocino. Su denominación de origen se refiere a las manchas negras que recubren la cabeza y los cuartos traseros del animal. Hoy esta raza forma parte de las razas locales en peligro de extinción, que son objeto de un programa de protección.

La manzana de Limousin

La manzana de Limousin es la única de Francia que tiene denominación de origen protegida (AOP), lo que garantiza una autenticidad vinculada al territorio.

En la Antigüedad, los romanos plantaron los primeros manzanos en Limousin, pero es Turgot quien promocionó este frutal en el siglo XVIII, después de que un granjero le ofreciera una de estas manzanas. La manzana de Limousin AOC-AOP, cultivada a una altitud de entre 300 y 500 m por 320 productores en 3.300 ha, encuentra aquí un terreno favorable para la expresión de las características a veces olvidadas de esta fruta: crujiente, jugosa, muy aromática, con el punto justo de azúcar destacado por un toque de acidez. La orientación de los huertos soleados de las llanuras del Haut Limousin influye en la calidad gustativa, así como en la firmeza de la manzana.

La fresa de Beaulieu sur Dordogne

Las ventajas climáticas de Beaulieu-sur-Dordogne permiten una producción de fresa de gran calidad. Cada año se producen al menos 400 toneladas de fresas gariguette. Es una fresa pequeña, sabrosa desde el principio de la cosecha, con un sabor que recuerda al de las fresas silvestres.

El segundo domingo de mayo se celebra la fiesta de esta fruta , que recibe a unos 20.000 visitantes, expositores golosos y productores de fresas. En el programa: mercado de fresas, oficios del paladar, actividades, paseos en gabarra... Y la famosa tarta de fresas gigante, de 8 m de diámetro, con 800 kg de fruta, preparada por los pasteleros del pueblo.

La frambuesa de Concèze

La frambuesa , una fruta delicada y frágil, se cultiva en Concèze, así como en los cantones de Lubersac y Juillac. Aunque se cosecha manualmente, al ritmo de 3 kg por hora, hay 220 productores, generalmente organizados en estructuras familiares, que cultivan cada año en total unas 800 toneladas de frambuesa.

La Fiesta de la frambuesa de Concèze reúne cada año a numerosos visitantes y productores de frutas biológicas, licores, almíbares, vinagres, confituras o helados de frambuesas, talleres de cocina y degustaciones. En 1997, Concèze entró en el Libro Guinness de los Récords con la mayor tarta de frambuesa del mundo.

El arándano des Monédières

Los arándanos crecen espontáneamente en Monédières, gracias al clima de montaña y a la naturaleza de los suelos de Corrèze. Son frutas de agricultura biológica desde hace siglos, pues los árboles no necesitan abonos; tan sólo una poda cada cinco o diez años. Un rebaño de corderos recorre las zonas de recolección en otoño e invierno, lo que permite mantener el medio sin degradarlo. La recolección es una operación delicada. Se hace a mano, durante las mañanas de verano, con ayuda de un rastrillo…

El pueblo de Chaumeil festeja este fruto de sabor suave y ligeramente azucarado con una tarta gigante y una comida campestre.

La castaña

Desde siempre Limousin se ha relacionado con el castaño, hasta el punto de que la región ha tomado como símbolo oficial la hoja dentada. «El árbol de pan» y su fruto han sido durante siglos la base alimentaria y económica de los habitantes. El castaño ocupaba a principios del siglo XVIII el 40% de las tierras de Limousin. Hoy se concentra en Corrèze y en el sur de Haute-Vienne; es la comarca denominada le Pays des Feuillardiers(la región de los flejadores). La Asociación de la Castaña y del Castaño, con sede en Dournazac en Haute-Vienne, defiende y promociona este fruto. Además, ha constituido la «Confrérie des Francs Goûteurs de Châtaignes» (Cofradía de los Francos Catadores de Castañas), que renueva la tradición culinaria de la castaña.