Aubusson

Erase una vez un viaje en tierra internacionalmente conocida, la de la tapicería de lizo bajo, Patrimonio Mundial Inmaterial de la Unesco. El «must du must» para una decoración digna de los más grandes lugares del planeta: castillos, Ópera de Sydney, Catedral de Coventry,

Cinco siglos de historia que merecían un lugar dedicado, ya que la ciudad internacional de la tapicería abrirá sus puertas en 2016.

Desde las « verduras » del siglo XVII, esta pequeña ciudad a orillas del río Creuse, discreta y auténtica, ha sabido perpetuar, renovar y hacer perdurar, con el concurso de los lizadores y de los mejores artesanos mundiales, el arte del tejido y de la excelencia.

Visitando sus museos, galerías y talleres, podrá apreciar las viejas calles dominadas por la Torre del Reloj y, ¿quién sabe?, puede que se vaya usted con un tapiz… ¡una de las raras inversiones de las que uno disfruta cada día!

Meymac

Lo que sorprende en Meymac es la armonía de la arquitectura; sin duda la ciudad más emblemática del Plateau de Millevaches, combinando a la perfección granito y pizarra en un impresionante entorno forestal.

Mercados, pintorescas callejuelas alrededor de la Abadía San Andrés, improbable Centro de Arte Contemporáneo y, sin embargo, qué reconversión tan lograda… la monumental escultura de Robert Jacobsen en los jardines dice mucho sobre los 34 años de este centro, nacido, como siempre, de un encuentro entre dos apasionados. Es igualmente la pasión lo que animó a Jean Gaye-Bordas para irse a vender vino de Burdeos a Bélgica y al Norte.

Rápidamente imitado por sus compatriotas campesinos, el comercio fructifica y nace la denominación « Meymac-près-Bordeaux »: ¡una pequeña astucia muy rentable para este modesto vendedor de paraguas!

Saint-Léonard de Noblat

Adivinanza no muy fácil: ¿qué punto común pueden tener los siguientes personajes?: Louis Joseph Gay Lussac « hombre muy físico », Raymond Poulidor « el hombre más popular de los ciclocirraptores », Jean Joseph Sanfourche « hombre bulímico, maestro del arte bruto », Serge Gainsbourg, « hombre que va y viene », Daniel Henry Kahnweiler « hombre promotor del cubismo »…

El punto común es el haber nacido, haber elegido o haberse refugiado en Saint Léonard, esta encantadora ciudad medieval acurrucada alrededor de su remarcable abadía Colegial romana (Patrimonio Mundial de la UNESCO, a título de los caminos de Santiago). En esta infinidad de hombres ilustres, sería injusto olvidar al primero de ellos: el ermitaño Léonard, ahijado de Clovis, que le dio el nombre. Vayan a saludarle, le reconocerán porque está representado por una estatua policromada que lleva « un cerrojo » que simboliza su poder libertador de prisioneros y su lucha contra la esterilidad femenina.

De hecho, la leyenda cuenta que una mujer que toque la estatua tendrá un hijo en el año.

Ciudad acogedora, pero igualmente gastronómica, no se vaya de Saint Léonard sin haber probado el mazapán: un dulce a base de almendras del que ya no podrá prescindir.

Saint-Yrieix la Perche

La madalena es seguramente el símbolo más conocido de la ciudad y de sus alrededores, pero Saint-Yrieix es igualmente la cuna de la manzana AOP, de la ternera y del cerdo « culo negro », cerdo rústico cuyo grosor de grasa ya encantaba a nuestros ancestros los Galos.

De hecho, hay que asistir absolutamente a los mercados de ganado que tienen lugar en la entrada de la ciudad para sumergirse en otro mundo. Pero la fama de Saint-Yrieix se debe igualmente a Madame Darneix, esposa del boticario, la cual, gracias a su descubrimiento de una piedra blanca que lavaba más blanca su ropa, permitió el nacimiento de la porcelana de Limoges.

Efectivamente, esta piedra era el precioso secreto de la porcelana china blanca y translúcida: el caolín, « la tierra de la alta colina » en chino. Bueno es saber que Caolín es igualmente un nombre masculino y, sobre todo, un aperitivo limousino, especie de pastis blanco, para aplacar la sed, bebiendo moderadamente, por supuesto. ¡A su salud!

Uzerche

Es verdad que al llegar nos quedamos pasmados por este bonito rodeo: ¡nos sumergimos en plena tarjeta postal! En su tiempo, Arthur Young, escritor inglés del siglo XVIII, calificaba justamente a Uzerche de « Perla del Limousin ». Es verdad que, edificada en la cima de un espolón rocoso, rodeada por un meandro del río Vézère, Uzerche tiene un impresionante aspecto e ilustra magníficamente esta otra frase del mismo autor « Quien tiene una casa en Uzerche tiene un castillo en Limousin ».

Un consejo, sobre todo, no olvide posar en este decorado: cliché indispensable para su álbum de vacaciones y sus selfies ¡Éxito garantizado!